["...Si mirarás un poco para acá, sería tan feliz. Ella lo busca constantemente. A veces se pierde en el mar de los sueños. Otras en el mar de las pesadillas, pero en todo caso, había un mar negro donde ella vivía. Se sumergía cada vez que no hallaba la salida." ]
Era la historia de esa joven niña, con su cabello al aire, ojos tiernos y mirada perdida en el cielo. Una máscara blanca cubría su rostro, mas era de esperar que poca gente lo notara.
Al correr por la colina, cansada de pensar, se tiró en el pasto a la sombra de un árbol. Jugó con la hierba sacándola y tirándola. Curiosamente, la hierba que caía tenía pequeñas manchas rojas y escurrían como gotas; sentía cierto picor en las manos. Abrió los ojos y echó una de ellas al sol que le cegaba la vista con sus rayos. Y en su palma, de un corte en diagonal, sangre se asomaba.
Comenzó a llorar.
-Hoy no será el día, no será el día...
Cerró sus ojos, y volvió a dormir.
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