jueves, 30 de abril de 2009

Rarezas ._. (2)

Hay muchas que quisiera decir, tantas que, por guardármelas, se olvidan en mi mente. Lo que no olvido son mis obligaciones, eso siempre está presente, es algo que me tortura. También no olvido aquellas personas, aquellas sonrisas que me han otorgado un agradable sentimiento.
He estado recordando cosas del pasado. Recuerdo siempre las mismas: etapas que creo no haber superado.

A mi madre le debo mucho. Hay veces que me desconcierta...mi madre es la persona a la cual nunca he dejado de solicitar (¿desgraciadamente?). Me he dado cuenta que le necesito. Pensaba que me había apartado de esa dependencia, de ese cordón umbilical a medio cortar. Realmente deseaba separarme de ello, pues pienso que tarde o temprano deberé valerme de mí misma para seguir alguna ruta, para escoger una alternativa. Además, esa dependencia, prontamente, se convertirá en un dolor de cabeza, un peso en la espalda que obstruirá la vida de ambas partes. No quiero molestar a nadie. Quiero demostrarme a mí misma que puedo.

Sin embargo, no podemos evitar esas palabras que nos echan para atrás, esas palabras negras que ofenden y ciegan a su víctima. Hemos recibido bastante de ellas y de personas que... estimamos mucho. Esas palabras jamás se olvidan. Nuestros padres, hermanos, familia declaran cosas contra uno... ¿Las habrán dicho por que nos aman? ¿Por que quieren que seamos una mejor persona? ¿O simplemente se estaban desahogando? ¿Sólo querrán que las mantengamos presentes?

Papá reiteradas veces ha dicho que "no sirvo" con una mirada estricta y molesta, con una voz dura y que provoca miedo. Por eso siempre he querido demostrar que puedo hacer muchas cosas, sobretodo de la casa, pues así a mamá también la ayudo en sus obligaciones, trato de aligerar los problemas cotidianos... Aprendí a asear, cocinar, no quejarme por lo que me toca, sino hacerlo responsablemente.

Antes, por más que me esforzara, mis logros no eran visto por ellos, y seguía siendo tratada como la misma. Aunque, quizá, gracias a la situación económica mala en la sociedad (que afecta directamente a los hogares), la que "incentiva" a trabajar desesperadamente a los padres... No he podido verlos muy seguido, y las palabras negras han disminuido tanto como la comunicación familiar. Ahora se agradece más, es cierto, pero... los lazos se han deteriorado. He querido con todas mis fuerzas de ayudar, arreglar esta situación; sin embargo, no he podido... Es por ello que me siento inútil, desauciada... muy sola.

Quisiera ser útil al mundo, mi mundo.
¿Será vivir en utopía?
¿O tratar de ser la heroína en algún cuento de ficción?

1 comentario:

  1. Ninguna de las anteriores...
    Es nuestro propio derecho a ser felices, con nuestros propias convicciones, únicas, inherentes a la carne.

    Saludos!
    Juan Sandoval
    cuac!

    ResponderEliminar